ANTECEDENTES HISTÓRICOS

El aluminio fue desconocido por las antiguas civilizaciones. Recién en 1807, Humpry Dhabi confirmó su existencia en la alúmina e inventó su nombre. Como metal fue preparado por primera vez por Wöhler en 1827. Para ello calcinó una mezcla de cloruro de aluminio con potasio metálico. Posteriormente se obtuvo por vía electrolítica. Fue Bunsen quien descompuso una sal doble de cloruro de aluminio y sodio, después de haber sido intentado por otros la electrólisis a partir del cloruro de aluminio simple, debido a la poca fusibilidad de la sal simple. En cambio, al ser mezclada con cloruro de sodio se consigue rebajar el punto de fusión. En 1854, Saint-Clair Deville logró la preparación industrial del aluminio, empleando sodio en vez de potasio como reductor del cloruro de aluminio, con lo que obtuvo una notable economía. Posteriormente se hicieron varias tentativas para obtener aluminio por vía electrolítica a partir de la criolita, pero no dieron resultado práctico hasta 1882. En 1887 apareció un nuevo procedimiento de obtención a partir de la alúmina por electrólisis, debido a Heroult, con el que empezó a tomar importancia industrial. Actualmente se obtiene por electrolisis debido al método de Hall.