Versatilidad

En 100 años de prodigioso desarrollo, el aluminio ha llegado a ser el metal más utilizado de todos los que han estado al servicio del hombre. La clave de su éxito es inconfundible, una gama de propiedades que ningún otro material ha podido igualar por sí solo.

El aluminio que se usa en la cocina como papel de envolver, es el mismo metal con el que se construyen barcos, aviones, o carrocerías de autobuses. El mismo aluminio con que se fabrican tapones e botellas, sirve para hacer ventanas y puertas en nuestros hogares. Sirvan estos ejemplos para comprobar la versatilidad del aluminio que hace de él único entre los metales.

Maniobrabilidad

Ningún otro metal puede adoptar tantas formas.

El aluminio puede adaptarse, transformarse, unirse y aprovecharse de muchas maneras.

De las muchas técnicas empleadas para transformar el aluminio, la extrusión es la mejor, pone de manifiesto la docilidad del metal. La extrusión permite conseguir formas, desde la más sencilla a la más dificultosa, que no serían económicamente posibles por otros medios.

Reciclabilidad

Es importante observar que el aluminio puede usarse una y otra vez, ya que al término de la vida útil de cualquier producto de aluminio, el metal contenido en él puede ser fundido. Los objetos hechos de aluminio representan una inversión que puede hacerse efectiva en algún momento futuro, para volver a elaborar otros productos. Es esta una propiedad del aluminio que tiene considerable importancia económica, no sólo se recupera material, sino también se ahorra energía.

No es tóxico

La no toxicidad del aluminio y de sus compuestos ha sido apreciado desde que se usaron los primeros utensilios de cocina hechos de este metal. Desde aquellos lejanos días, el aluminio ha tenido una multitud de aplicaciones como material de envasado, papel de envolver, latas para bebidas, etc. Industrialmente el aluminio se emplea con toda la confianza para la construcción de depósitos para los productos alimenticios.